La noche había sido una continua pesadilla, montones de muchachas retozaban con viejos taberneros, sobre sacos de cebada almacenada, y él sin poder participar en todo aquello. Pasadas las cincos de la madrugada, se despierta totalmente humedecido, por el sudor y demás.
_ ¡Estoy bueno! Toda la culpa la tienen esos dos aprovechados- comenta para si.
Había pasado todo el día entretenido descargando materiales diversos en el almacén, y no se la podía sacar de la cabeza, pero lo fue llevando como pudo sin obsesionarse demasiado con ella. le parecía mentira que actuara de aquella forma, pues aun que todo había sido un simple sueño, pero no obstante, sabia de buena tinta como se las gastaba ella.
Así que cuando, aquella noche, se encontró con aquel mozalbete marinero, tan presumido diciendo: que él solo había luchado con un pez tan grande como un tiburón, y que le había sacado el hígado de una ostia, le parecía mucho presumir, pero aun no gustándole nada la fantasmada, Luís El Tieso se dejó llevar y le dijo:
__ ¿en verdad eres tan fuerte como dices?
_A mí nadie me ha ganado hasta ahora, ni creo que haya quien lo haga.
_ ¡Bueno Hombre! Siendo así podríamos echar un pulso- expresa Luís
_Como quiera, yo encantado. El pulso, es mi fuerte- dijo el forastero
_A ver si es cierto- le responde el Tieso con su cachaza acostumbrada.
Lucharon fuertemente los dos, y nunca mejor dicho, codo a codo sobre aquella mesa de mármol con patas de fundición. De vez en cuando, esta se movía para los lados como queriendo desarmarse por la presión que ejercían los participantes.
Más de una hora estuvieron allí ambos competidores estirando sus recios tendones, pero al final, entre grandes vítores, Luis, El Tieso, salió ganador.
Los silbidos y la juerga, se alargaron asta bien entrada la madrugada; ya que el marinerito tubo que pagar los gastos de las consumiciones para todos, puesto que así se había acordado.
Luis El Tieso, encontró aquella mañana, al otro lado del mostrador, muy decaído a D. Jacinto, cuando le serbia su habitual copa de orujo antes de entrar al trabajo._
_Me parece usted un poco demacrado esta mañana patrón.
_Calla, calla... que estoy muy jodido.
_ ¡Jodido usted! En tal caso será la Juana.
¡CISS! ¡Cállate!- le dice el viejo, con el dedo ante la boca.
¿Qué pasa?- le pregunto su empleado
_Qué va a pasar, que se puede enterar mi mujer.
_ ¡Ah! ¿Es eso? Pero Sr. Jacinto. Usted ya no debía meterse en esos líos, la Juana es mucho timón para tan viejo marinero.
¿Qué dices? Si yo me encuentro como un joven, si no fuese por la gota, ya te diría yo.
_Para eso, dicen que llevando una patata cruda en el bolsillo; durante unos días, se pasa todo- le asegura el Luis
_ ¿Pero que me estás diciendo?, ¡Una patata! Eso son tonterías, la patata te la puedes comer pero de nada te sirve llevarla en el bolsillo- asegura el patrón.
_Hágame caso Sr. Jacinto, a sus años... no debería meterse en esas empresas tan arriesgadas, déjeme eso para mí, usted ya tiene bastante con su gota.
Encima cachondeo ¡No!- repone el viejo- tu ve y ponte al trabajo.
_Está bien, usted vera lo que se hace
Pasados unos días, Luis “El Tieso”, se encuentra con la Juana en el baile, él va a sacarla a bailar y le dice:
_ ¿Cómo té juntas con un viejo habiendo jóvenes como yo que te podía servir mejor? No sé que me hablas- le dice ella con cara de sospecha.
_De sobra sabes de lo que te hablo, el otro día os pillé, encima de los sacos de cebada, en el almacén, ¿se te ha refrescado la memoria?.
La Juana le contesta, totalmente agresiva al ser descubierta, pero enseguida se repone
_ ¿Y qué? Los viejos tienen dinero y la gente como tu no tenéis un duro, él me hace regalos.
_ ¿Así que te vendes?- le pregunta Luis con extrañeza.
_Tu no sabes nada de mi vida, así que no juzgues sin saber- responde ella despóticamente
_ ¿Y si se lo digo a la señora Flora?- le pregunta él.
_ ¿No tendrás tan mala ostia? Mejor dejar las cosas como están, eres un cerdo, tú lo que quieres es participar, ¿verdad?
Mujer, ahora que lo dices, puede que en tanta mujer, haya sitio para dos- le plantea
_ ¡Jodido asqueroso! Está bien... ya me acordaré de ti.
A partir de aquel día, Luis, después del trabajo en la tienda de ultramarinos descargando camiones para D. Jacinto, había encontrado un nuevo y gustoso entretenimiento. La Juana estaba más buena que las peras de agosto, se había dispuesto a entrar en el chantaje, con tal de que no se enterase la señora, y total sin gastarse un duro, aun que era consciente a lo que la estaba sometiendo.
Cuando lo vio bajar del tren, ya no le había gustado su carisma. Aquel tipo, tenía algo de extraño en él que no le acaba de convencer, como si fuese un escorpión, parecía tener cara de pocos amigos, por eso cuando se le acerca allí al lado del vagón que estaba descargando y le pregunta:
_¿Conoce usted a la Juana?.
El Tieso se le queda mirando fijamente al rostro queriendo hurgar en sus pensamientos más hondos, como tratando de desarmarlo, pero de nada le sirve, puesto que el sudamericano, le vuelve a preguntar por la chica.
_A lo mejor me podía ayudar.
_Puede que si, o puede que no-le responde El Tieso con cierta reticencia.
¿La Conoce usted?- le repite la pregunta
¿Y quién pregunta por ella?- repone el Tieso
_ No penséis mal, no más, ¿vos queréis saber si la busco por algo malo?, ¡No! No os preocupéis, seguro que es amiga suya, ¿me equivoco?.
¡Hombre!, Amiga lo que se dice amiga, puede que no sea- asegura Luis
Entonces sois más, ¿no me engaño?
Lo que pasa... es que quiere saber demasiado, y en cambio yo no se nada de usted, ni que quiere de ella.
_Mire, yo soy compañero de su pibo.
¿Cómo?, No entiendo lo que me dice-repuso el Tieso.
Si, de su novio, como se dice acá, él está allá, en Buenos Aires, mi linda patria.
El argentino, al irse dando cuenta de que aquella muchacha podía representar algo, para su contertuliano, añadió:
Esta tal Juana, tiene a su galleguito allá, y le envía una carta por mí, nada más que eso, y yo quiero entregársela en mano ¿sabe?.
_ ¡Ah!, Nada más que eso, esa carta me la da a mí, y asunto solucionado, yo se la entregare a ella- le responde secamente el empleado de D. Jacinto- Si sólo se trata de eso, yo mismo se la entrego, la veo todos días.
_
¡Valla con el galleguito! ¿Así que la conocéis personalmente? Ya le intuía, que calladito se lo tenía, y presiento que la conoce muy bien, ¿cierto?
_Sencillamente, la conozco y nada más- le respondió otra vez el Tieso secamente.
_ ¡A no¡ esa carta se la quiero entregar yo mismito en mano, es decir, personalmente, ¿sabe usted? A los argentinos, no nos gustan las cosas a medias, así que si no le importa, me agradaría tener el placer de conocerla.
Le estaba reventando la parsimonia de aquel tipo que utilizaba al hablar tanta retórica, pero en vista de ello, y que seguro no desistiría, no tendría más remedio que acceder.
Después de meditar unos instantes, Luis El Tieso, accedió a decirle al sudamericano, aún a su pesar, puesto que no le gustaba nada su manera de ser, en donde podía encontrar a la Juana.
_Muchas gracias che, le a costado lo suyo, presiento que la Juana... es algo especial para usted, ¿me equivoco?- siguió insistiendo en su empeño de querer saber demasiado.
_ ¡No! Yo no tengo nada que ver con esa muchacha- contesta Luis totalmente serio, aun que en el fondo, sabia que le estaba mintiendo.
Aquel hombretón levantador de pesos, cuando se terciaba, ganador de pulso al cual no le preocupaba cualquiera cosa, parecía estarse desmontando por una simple carta, enviada por aquel supuesto novio desde la otra orilla del océano. ¿Cómo era posible? Nunca le había preocupado ninguna mujer, y ahora este desasosiego, ¿seria que se estaba enamorando? ¡Qué locura! Él jamás había creído en esas tonterías. Eso de los amores era para los débiles, los que se dejaban manejar por una mujer, pero ese no era su caso. El Tieso, aquel hombre hecho y derecho, el cual no se paraba con tales minucias, seguía preguntándose, ¿por qué no le había hablado jamás de aquel novio? ¡Claro! Como ella había venido, de otra provincia..., seguro que tenía algo en su tierra. Tenía que preguntárselo, qué cosas se le ocurrían. ¿ Y a él que le importaba todo aquello? Estaba haciendo una montaña de un grano de arena, él con la Juana, sólo tenía un trato de apareamiento, lo pasaban bien y punto.
Cuándo llegó aquella tarde al trabajo después de comer, enseguida pregunta por ella- ¿Y la Juana?
_
Está en la granja le contesta Flora, la mujer de Jacinto, la cual está despachando, a unos clientes en la tienda.
Cuando la encuentra, lo primero que le pregunta es:
_ ¿Te ha dado la carta el argentino?
_ Si, ¿y tu como sabes eso?- contesta ella
_ Por que me preguntó cuando estaba en la estación si te conocía. Me dijo que era de tu novio, tu jamás me has hablado de él.
_ ¿Desde cuándo tengo yo, que hablarte de mis cosas?- repuso ella secamente
_ Mujer... pensaba que éramos amigos- le dijo Luis un tanto humillado
_ ¿Amigos? _Nosotros nos acostamos, no somos amigos, que es muy diferente- le respondió con agresividad la Juana
_ ¡Vale mujer! Tampoco te enfades, solo era una pregunta.
Y sin más se alejo para incorporarse a su trabajo habitual de almacenero.
Luis El tieso, desde siempre había sido ateo, eso de servir al Señor, no estaba en sus ideales. Los Santos no le sacaban el sueño, por eso aquel día, cuando el sacerdote, le dijo:
_Luis, a ver cuando te veo, algún día, por la iglesia.
_A mí, en la iglesia, no se me ha perdido nada.
_Pero hombre, no se trata de que se te pierda o no, es que podías encontrar algo nuevo. Como encontrarte con el Señor y haceros buenos amigos- le dijo él
cura, cargado de buenas intenciones.
_Mis amigos los busco yo, y a mí su Dios nunca me ha invitado a un chato de vino.
_Pero te ha permitido que lo bebas... que ya no es poco- le responde el clérigo con cierta picardía.
_¡Ahí podíamos llegar!, ¿Acaso me meto yo en sus cosas? Mire pater, yo no tengo ni la más mínima intención, de pasarme por la casa de Dios como usted dice... no se me vaya a caer encima el tejado.
_Lo tuyo es más grave de lo que pensaba hijo- repone el miembro de la iglesia
_No me dé más la tabarra pater, que no creo que sea tema de vida o muerte, el que yo me acerque a Dios, bastantes tiene ya a su alrededor. Ande y tómese un chato a mi salud y deje ya el tema para cuando yo sea más viejo, y no tenga nada mejor que hacer- le invita Luis con aquel semblante serio- Dios y yo jamás hemos tenido una buena relación, pero tampoco mala, no nos metemos el uno con el otro, y así nos va bien, ¿por qué íbamos a cambiar ahora?.
_Y, ¿cómo sabes que así os va bien?- insiste el cura
_Porque nunca nos hemos peleado, que ya no es poco.
El sacerdote, en vista de que no es fácil convencer al Tieso, desiste en su empeño de hacerle creyente asiduo de la iglesia, y lo deja por imposible, ya que este tenía salida para todo, a su modo claro, más bien parecía tener más clara su teología de bebedor.
A Luis el Tieso, jamás le había gustado el líquido blanco, más bien, parecía criado con vino. Por eso, cuando el médico le aconsejó cambiar el vino por leche y sus derivados, aquello le sacó de quicio. El queso por ejemplo, le parecía una asquerosidad, leche cuajada, sólo pensarlo le daba náuseas, pero la falta de calcio en su organismo, le era muy recomendable su consumición. Por el contrario, y para fastidiar más la situación, le habían prohibido, toda clase de bebidas alcohólicas contraindicadas con la medicación. Aquello se lo llevaban los demonios, cada vez que se acercaba a una tasca, y no podía consumir su liquido habitual, para él era desesperante, hacia todo lo posible por esquivar la leche, y terminaba bebiendo agua. El tabernero, le decía.
_Luis, no das un duro a ganar, la gente como tú nos arruináis el negocio, ya sabes que el agua y la leche, es para los niños y la gente floja como tu.
_No me fastidies más ¡cojones!, Que ya tengo bastante- contesta indignado
Los compañeros de tasca, por sumarse a la broma, terminaron por cambiarle él
mote de el Tieso, por el de Lechero. Le entraba tan mala ostia que terminaba por arremeter contra el burlón de turno. Luis no se andaba con chiquitas mirando de quien se trataba, pues que le daba igual quien fuese.
_ ¡A ver Tieso!- le decían algunos- ya te has olvidado del vino? ¡Con lo bueno que está!, Pareces una niña bebiendo leche- le dice el sargento de la Benemérita.
_Sargento, no me toque más los cogones, que no tengo mucha paciencia.
_
No tengo esa intención- le responde el mando abusando de su autoridad- yo soy el que mando aquí, y le toco los cogones a quien me da la gana.
_Pues le recomiendo, que hoy no me escoja a mí para reírse, no tengo un buen día y puede salir mal parado y mandarlo a la mierda.
_ ¡Joder Tieso! ¡Es acojonante! Mira el miedo que te tengo! Mira como tiemblo- le respondió el del tricornio para seguir la broma
Al Tieso, se le estaban subiendo los colores, y no precisamente por el vino consumido. Aquel cerdo asqueroso, le estaba tocando las narices, y sin pensárselo dos veces, le arreó tal ostia, que la autoridad junto con todos sus galones, rodaron por el suelo tal cual grande y gordo era, como si de otro cualquiera se tratara.
La gente allí presente, no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos, pero, en el fondo, se alegraban de lo que acababa de ocurrirle, aquel tipo siempre había sido un abusón.
_Has hecho bien- le decían algunos por lo bajo- siempre ha sido un chulo de mierda, alguien tenía que pararle los pies.
A Luis el Tieso le llevaron detenido por agresión a la autoridad. Que fácil era dar consejos, pero ejecutarlos era diferente Pasó un tiempo enchironado. Allí en la penitenciaria volvieron a cambiarle el mote, ahora pasó a ser, El Rudo por ser hombre de pocas palabras con quien nadie se metía, pues ninguno estaba allí por semejante motivo, ya que todos le admiraban al saber que estaba allí por pegarle a un tricornio, por eso le respetaban.
Debido al buen comportamiento, y a las influencias de D. Jacinto se le fue reduciendo la condena. Pero a los dos años cuando salió de la cárcel, la Juana se había marchado, y no supo más de ella. Aquello había sido un palo para él, había esperado tanto aquel momento, que no encontrarla fue una gran decepción. Se sentía solo y despreciado por no saber estar a la altura de las circunstancias, antes por lo menos tenia una relación con ella. Comprendía que había sido demasiado materialista, disfrutando nada más de lo que tenía delante sin saber llegar a lo más profundo del sentir de aquella mujer. Ahora sentía como un gran vacío al no tenerla. Se sentía mal por no haber sabido conquistarla aun a pesar de aquellas relaciones supuestamente pagadas. A la gente no se les podía juzgar a la ligera. Luis el Tieso, se fue hundiendo ensimismadamente. Se volvió huraño, y menos hablador. Andaba constantemente por las tascas y apenas trabajaba, para estar casi siempre bebiendo, pidiéndole a “todo Cristo”, que le invitaran por los viejos tiempos. Cuando la bebida, le llegaba a las orejas, se tiraba, en cualquier lugar sin importarle que lloviese, hiciera frío o calor, él dormía la mona y nada más le importaba ya. De vez en cuando hablaba solo, para decir que la vida era una mierda. El sargento en parte, ahora se sentía un tanto responsable de todo lo que estaba ocurriendo en torno al Tieso, aquel personaje jamás se había metido con nadie, y por culpa de aquella mala tarde se veía en aquellas circunstancias, pues no-tenia por que haberse metido con él. Llegó a pedirle perdón por su comportamiento, pero ya era demasiado tarde para arreglos, su vida había sido deshecha al completo y ya le importaba un carajo todo.
A Luis se le había agravado aquella ulcera sangrante, y ya no-tenia remedio posible. Le encontraron una madrugada de helada, “Tieso” como su mote, cerca de la estación del ferrocarril, allí arrinconado.
Al practicarle la autopsia, a parte de la ulcera, el médico, le diagnosticó cirrosis. La bebida también había hecho mella en él. En cambio, la gente comentaba, que había muerto, por mal de amores de la Juana. Desde que no supo más de ella, él había dejado de ir erguido como de costumbre, para tirar la vista al suelo hasta el día de su muerte.
A la Juana, la trajeron al pueblo a los pocos meses por expresa petición de ella, para ser enterrada cerca del Tieso. Había muerto de tristeza, después de varios meses de enfermedad. Posiblemente fuera cierto, y ambos se hubiesen muerto de la misma enfermedad, debido a haberse conocido en momentos equivocados con sentimientos no entendidos. En el fondo habían sido unos incomprendidos. Ellos quizás se habían conocido demasiado tarde, y cuando ya tenían la ultima oportunidad de entenderse, una mala hora se había cruzado en sus caminos para separarlos definitivamente. Es que hay momentos, que es tan fácil caer en la provocación, que una vez que sucede ya no hay vuelta de hoja, pues el destino ya ha estropeado ese algo que lo hacía mágico. Es como esas malas palabras que dicen llevarse el viento, pero no es cierto, ellas quedan prendidas en el pasado, pero vienen al presente para amargarte. Es necesario meditar antes de dar ese mal paso, una vez que lo has dado, no se puede volver atrás.
Que es la vida sino un vendaval.
Que es el tiempo sino una cadena,
que te amarra y te envenena
a golpe de temporal.
Caminos que tanto adoras
que tanto lloras en ellos,
las risas son tan pequeñas
que de nada somos dueños.
Solo nos quedan empeños
con sonrisas desgastadas.
Para tantas y tantas gentes
No hubo cuentos de hadas
FIN
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Tu que llegaste a este mundo poniendo a parir a tú madre, quien dolorosa y maltrecha te sonríe a tu llegada. Y se arma de ilusión desafinada para sacarte tus cacas, tus meadas. A lo que tu desagradecido le morderás sus pechos doloridos y delicados. Ella en acto de valentía, aguantará tus lloros y chillidos, mientras después con aplomo vigila tus sueños tan tempranos, empujada por sus ansias desmedidas de tenerte entre algodones. De hecho paseará como con pasos de plumas extendidas, motivada por ver como respiras para ver tus primeras sonrisas.
Cuantos días adorando tu estampa mientras crecen tus dientes de felino. Se suceden los días con sus noches como cosas del destino.
Así podría comenzar cualquier historia, que bien podría ser, la tuya misma.
Que desde que has conseguido ser el más fuerte espermatozoide que osaba entrar en tal castillo encantado, y echar raíces allí dentro. A partir de ese momento, por muy bien que le valla, traerás de culo a la que te ha parido o dado la vida mientras creces, y más aun después cuando te mece.
Cuando llegas al mundo ignorante, candido y por cumplir, es algo que con el tiempo podrás analizar por ti mismo. Pero mientras vas creciendo, te aprovecharas de ser ese privilegiado, para ella, ese príncipe recién llegado, salvo en raros casos, serás atendido a cuerpo de rey, mientras que el tiempo ira cosiendo tus sueños, hilvanando tus pequeñas fantasías, que con un poco de suerte y si la salud infantil viene de frente, crecerán tus muelas y tus dientes. Después de un tiempo no lejano desearas que te suelten de la mano para ser libre, y poder por fin estirar tus alas las cuales estuvieron un tiempo encogidas. Así que querrás volar alto, tanto como te sea permitido, ya que el mundo debe ser inmenso y querrás divisarlo en poco tiempo, lo más rápido posible por si hubiese otros mundos más lejos aguardándote, para ser por ti también descubiertos. De ese modo irán creciendo tus ansias desmedidas por querer comprimir tantas vivencias, puesto que la prisa apremia. Pero en cualquier momento, algo saldrá a tu sendero, y te dirá
¡Alto compañero!
no tengas tu tanta prisa.
existen otros senderos,
complejos o delicados,
pero hermosos sin remedio.
Y tu, como estás en poder
de esa gran candidez
llamada ignorancia
le creerás a pies juntillas,
saliendo como tal cañón,
detrás de todas esas maravillas.
Es que la ilusión es tanta
que no te coge en la panza.
Te sientes el rey del mundo,
el centro del universo.
El no va más del presente,
hasta, podría sobrarte la gente
que fluye a tus orillas.
Eres dueño de esa nube
y que nadie te la saque.
Eres como un Dios, un portento,
pero viene alguien,
que va y se caga dentro.
En ese momento,
despiertas de ese sueño
y le hostigas con empeño.
_ ¿Como has osado hacerme esto?
¡Hijo de tu santa madre!
El te pregunta muy sagaz-
¿has despertado?
La vida no es nada de eso,
el presente es, como si tal hueso
al que habrás de roer
para llenarte por dentro.
¡Y de pronto! Caes de picado,
de esa nube imaginaria,
te das de bruces sin más
con ese mismo presente.
Las nubes, estaban altas,
eran negras y manchadas.
La vida, era otra cosa
sinuosa y complicada.
Aquello de hacerse mayor,
cuando a ella se enfrentaba.
Despertar cada mañana
para asistir al colegio,
los profes y sus patrañas.
Asignaturas pendientes
y suspensos que colgaban.
Sus padres echando broncas,
y tutores que atenazan. Pero,
Que compleja es la vida
con mil problemas de nada.
el poder solucionarlos es,
como una gaita enmarcada.
Y así vas trapicheando
empujando las semanas,
esos años tan plomizos
asta salir de tal brasa.
Iras empujando el tiempo
como si tal abrelatas,
deseando tener la edad
para campar a tus anchas.
y cuando sea mayor
hacer lo que venga en gana,
sin consejos ni monsergas
bailaras tu propia danza.
Y a partir de ese día
colgaras ya tu pancarta
Y tendrás derecho al voto
como gente respetada.
Desde hoy, cuentas los días
con sus grupos de semanas,
es que con la independencia
te habrán crecido alas,
con las que podrás volar
más allá de las montañas.
Ya que allí esta el edén
un paraíso con casta,
y junto a este paquete
habrá montones de cosas.
Pero, a todo esto sabrás,
que es norma de ciudadano
el levantarse temprano,
el currar como un cosaco,
para atenerse a las normas
contribuyendo al estado,
y ser parte del sistema
al que estarás enganchado
para el resto de tus días,
ya no podrás evitarlo.
Convertido en consumista
Ya te habrás subido al carro.
Es un hecho que desde muy pequeños ansiamos con desaliento que el tiempo pase lo más de prisa posible. Aquello de ser mayores es el anhelo de muchos seres que llegados a este tiempo, ven el no va más del poder para llegar a la cúspide del autentico placer terrenal. Pero cuando se llega a ese termino, se quisiera retener el contador del tiempo y que no pasara. Así pues es de recibo que se debe disfrutar del presente, sacándole todo el partido que podamos. Pues también es por muchos deseado el poder llegar a la jubilación para no tener que levantarse temprano, y cuando se llega ¿que pasa? Que ese tiempo a veces resulta complicado.
Por ello, no tengas prisa,
que si Dios nos da la suerte
de poder contar los días
hasta una edad lejana,
con salud y armonía
con mente lúcida y sana.
Ese demás, que más da,
¿Que más se puede pedir
un día por la mañana?.
Por que la vida es eso,
un diario muy complejo
donde vas llenando horas
para colgar al espejo.
Pero en fin, no te mires demasiado
Fin
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Un agujero
Ante una muchedumbre de mujeres.
Dijo ella:
¡Un hombre!
A lo que el contesta.
No se fíe, a veces no es lo que parece.
Que sin ánimo de ofensa para nadie,
y sin intención alguna de ser grosero,
me atrevería a decir,
que llegamos a este mundo a través de un agujero,
y es más, todo jira en torno a este.
Por el se llega a la vida,
por el se lucha en estampida,
asta quizás alguna guerra habrá en su entorno.
Y se goza perdiendo asta el sentido
que el forma parte de nuestra vida,
para llegar a la tan ansiada felicidad
a la que tanto perseguimos.
En fin, que a lo largo del tiempo
caeremos en tantos agujeros,
que iremos de culo hasta el último momento.
Juan era
como muy servicial: después de ser funcionario, visitaba a las viudas por si
necesitaban algo especial.
Era tan
breve, que en su vida no había contado para nada.
Ella
estaba segura de que el infierno no existía después de haber conocido al que
dejo de ser su marido.
El
cielo, casi seguro empieza en este tiempo, todo depende de la felicidad del
momento.
Llego
tan tarde, que el tiempo ya había pasado.
Los
malos tratos, duelen tanto o más en el alma que en el cuerpo.
La luz
es todo lo contrario a la oscuridad.
Tener
pocas luces, no es precisamente estar bajo de batería.
Comer
hasta reventar no es lo más aconsejable.
Estar hasta
los huevos, no tiene nada que ver con las gallinas.
Estar
hasta las tetas, casi es una insinuación, pero por seas caso, no te metas.
Las
cosas son como son, y no le des más vueltas.
El
tiempo corre hacia la tarde, lo mismo que el agua que lo hace casi siempre sin
pararse.
Hacerse
a si mismo tampoco es tan fácil, pero depende.
Hacer de
su capa un sayo, no deja de ser un apaño.
Tener
buena vista no es verlo todo de color de rosa.
Ser
agraciado, no es precisamente que te toque la lotería, hay otras cosas.
Ser
diferente, no es ser igual que al resto.
Seguirle
la corriente, no es precisamente acompañarle aguas abajo.
Hay
cosas que no cambia, como la muerte en carretera.
El
volante es redondo, pero peligroso para muchos cabezas cuadradas.
La
muerte es lo último, siempre espera al final del camino.
El amor
es algo pasajero, sobre todo, si no sabes cuidarlo.
Cuídate,
si no quieres marchar antes de tiempo.
El tiempo
alguien dijo que era relativo, pero que se lo digan al que espera.
Aburrirse,
es sinónimo de no saber en que invertirse.
Matar el
tiempo no es fácil, no te engañes.
Por muy
bien que te conserves… los años siempre te caen encima.
El burro
del vecino, no tiene nada que ver con los asnos.
Por mucho
que vayas de listo, si siempre habrá
otros que te superen.
Las cosas
son de esa manera, aun que tú no quieras verlas.
Tú
tienes la culpa de que el reloj siga girando.
Tu mujer
es tú compañera, en buena parte, sobre todo si la acompañas.
Los años,
los meses, los días, las horas, los minutos, hasta los segundos: son parte de
ti aun que tú no lo quieras.
Tomárselo
a la ligera no es un detalle cualquiera.
Aquella señora,
meaba de pie por no perder el tiempo, que detalle.
.
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